¿De qué hablamos en el artículo?
Explantación de prótesis con mastopexia y lipofilling: qué pecho queda cuando se retiran los implantes
Publicado el por el Instituto Pérez de la Romana, Alicante.
La pregunta que trae a la mayoría de pacientes a esta consulta no es si se pueden retirar los implantes. Eso ya lo dan por hecho. Lo que quieren saber, y casi nunca se atreven a preguntar en la primera frase, es cómo va a quedar el pecho después. Es una preocupación razonable, porque una prótesis que ha estado veinte o treinta años dentro no deja el tejido tal como lo encontró. Para buena parte de las pacientes la respuesta pasa por una explantación de prótesis con mastopexia y lipofilling.
Son las dos técnicas que acompañan a la explantación con más frecuencia. La mastopexia se ocupa de la forma, recolocando la mama y retirando la piel que sobra. El lipofilling se ocupa del volumen, devolviendo con grasa de la propia paciente parte de lo que se pierde al sacar el implante. Cada una resuelve un problema distinto, y en muchos casos hacen falta las dos en la misma intervención.
Aquí nos centramos en el escenario en el que además hace falta recuperar volumen, que es donde entra el lipofilling. Si tu caso es el de un pecho con tejido suficiente y lo único que necesitas al retirar el implante es elevarlo, lo tratamos a fondo en nuestro artículo sobre la mastopexia con explante, incluido el paso a paso del acto quirúrgico.
En las páginas que siguen te explicamos cuándo se combinan las dos técnicas, qué puede esperar cada anatomía, cuánta cicatriz implica cada decisión y, con la misma franqueza, en qué situaciones esta combinación no es la opción más sensata. Toda la información que sigue es orientativa: la indicación real la determina una exploración presencial, porque lo que decide la técnica es el tejido que se palpa.
Tabla de contenidos
- Qué ocurre en el pecho cuando se retira la prótesis
- Los dos datos que deciden la técnica
- La mastopexia: recolocar lo que queda
- El lipofilling: devolver volumen con grasa propia
- Por qué se combinan en la misma intervención
- Cuándo esta combinación no es la indicada
- La alternativa que eligen la mayoría de pacientes
- Cómo es la recuperación
- Qué resultado se puede esperar
- Por qué elegir el Instituto Pérez de la Romana
- Preguntas frecuentes
Qué ocurre en el pecho cuando se retira la prótesis
Un implante mamario ocupa un espacio y sostiene una piel. Cuando se retira, esos dos efectos desaparecen a la vez, y el resultado depende por completo de lo que la prótesis dejó detrás.
Hay tres cambios que conviene entender antes de decidir nada:
- La piel ha quedado distendida. Ha estado años adaptada a un volumen mayor. Al vaciarse el espacio, esa piel sobra, y su capacidad de retraerse sola depende de la edad, de la elasticidad y de cuántos años ha estado estirada.
- La glándula puede haberse adelgazado. La presión mantenida del implante reduce en algunos casos el grosor del tejido mamario propio, sobre todo en pacientes que partían de un pecho pequeño.
- El polo superior se vacía. La parte alta de la mama es la que más depende del implante para mantener el relleno. Es la zona donde más se nota el cambio y la que motiva la mayoría de las consultas por lipofilling.
A eso se añade la cápsula, la envoltura de tejido que el cuerpo forma alrededor de cualquier implante. En condiciones normales es una capa fina que no da problemas. Cuando se endurece y produce dolor o deformidad hablamos de contractura capsular, y en esos casos la cirugía incluye retirar esa cápsula. Si además hay una rotura del implante de silicona, la intervención se vuelve más compleja, porque hay que eliminar la cápsula y la silicona que exista. Puedes leer con más detalle en qué consiste esta parte en nuestra página sobre recambio y retirada de prótesis mamarias.
Los dos datos que deciden la técnica
La explantación es una cirugía que exige planificación personalizada, y la elección de la técnica depende de dos factores concretos: el volumen mamario previo y la cantidad de tejido que permanece tras retirar las prótesis. Todo lo demás se deriva de ahí.
Con esos dos datos sobre la mesa, los escenarios habituales son cuatro:
- Tejido suficiente y piel bien situada. Basta con retirar el implante. Es el escenario menos frecuente y suele darse en pacientes jóvenes, con implantes de pocos años y buen tono cutáneo.
- Tejido suficiente y piel sobrante. Retirada más mastopexia. La mama tiene con qué llenarse sola, pero necesita subir y perder el exceso de piel.
- Tejido escaso y piel razonable. Retirada más lipofilling. La posición es correcta y lo que falta es relleno, que se aporta con grasa propia.
- Tejido escaso y piel sobrante. Retirada más mastopexia más lipofilling. Es el caso que da nombre a este artículo y el más habitual en pacientes que llevan implantes desde hace dos o tres décadas.
En el siguiente vídeo lo explicamos con más detalle:
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Publicación del Instituto Pérez de la Romana sobre la explantación de prótesis mamarias. Si no se carga, puedes verla directamente en Instagram.
La mastopexia: recolocar lo que queda
La mastopexia o elevación de pecho es la operación que sube una mama que se ha caído o que ha quedado vacía. En el contexto de una explantación cumple una función muy concreta: adaptar la piel y la glándula al volumen nuevo, que siempre es menor que el anterior.
El trabajo consiste en extirpar la parte inferior de la mama y de la piel, que son las que están caídas, y reposicionar el complejo areola y pezón a la altura que le corresponde. Ese gesto es el que convierte una mama vaciada en una mama con forma.
Las cicatrices, explicadas sin rodeos
Esta intervención ha mejorado mucho en los últimos años y las cicatrices que antes se dejaban se han reducido de forma considerable. En el momento actual realizamos solamente una cicatriz circular en la areola. Cuando sobra mucha piel o las mamas están muy caídas, hay que añadir una cicatriz vertical que con el paso del tiempo resulta prácticamente imperceptible.
Conviene saber esto antes de entrar en quirófano. Una explantación con mastopexia deja cicatriz, y cualquier consulta que prometa lo contrario en un pecho con piel sobrante está omitiendo información relevante. La conversación útil es sobre dónde va esa cicatriz y cuánta piel obliga a retirar tu caso concreto.
El detalle del acto quirúrgico, desde el marcaje previo hasta el cierre y el vendaje, lo desglosamos paso a paso en el artículo dedicado a la mastopexia con explante. A partir de aquí nos ocupamos de la pieza que ese artículo no cubre: de dónde sale el volumen cuando la glándula no da para llenar el pecho.
El lipofilling: devolver volumen con grasa propia
El lipofilling o trasplante de grasa consiste en extraer grasa de las zonas del cuerpo donde sobra e infiltrarla donde se necesita volumen. El Dr. Pérez de la Romana es pionero de esta técnica en España y la aplica desde hace décadas tanto en cara como en cuerpo.
Aplicado a la mama después de un explante, resuelve el problema que más preocupa a las pacientes: el vaciado del polo superior. La grasa se toma habitualmente del abdomen, de los muslos o de las caderas, se procesa y se infiltra en capas finas sobre el tejido mamario remanente.
Tiene tres ventajas que explican por qué se ha convertido en el complemento natural de esta cirugía:
- El material es tuyo. No hay rechazo posible ni cuerpo extraño, que es precisamente lo que muchas pacientes buscan evitar al retirar el implante.
- No deja cicatrices de infiltración y se realiza de forma ambulatoria.
- Mejora la zona donante. La grasa sale de un sitio donde molestaba, de modo que la paciente se beneficia de dos intervenciones en una.
También tiene un límite que hay que decir con claridad: parte de la grasa injertada se reabsorbe. El organismo integra una proporción y elimina el resto durante los primeros meses, y esa proporción varía de una persona a otra. Por eso se planifica con la reabsorción prevista y por eso, en pacientes que buscan un volumen mayor, puede hacer falta una segunda sesión. La grasa que se integra se comporta después como tejido propio y, si el peso se mantiene estable, suele durar muchos años.
Por qué se combinan en la misma intervención
Mastopexia y lipofilling resuelven cosas diferentes, y ese es exactamente el motivo por el que funcionan bien juntas. La mastopexia da posición y forma pero no añade ni un mililitro de volumen. El lipofilling añade volumen pero no sube una mama caída ni retira piel sobrante. Una paciente con los dos problemas necesita las dos soluciones.
Hacerlo en un solo acto quirúrgico tiene una ventaja práctica evidente, que es una sola anestesia y un solo postoperatorio. Y tiene una ventaja técnica menos obvia: el cirujano trabaja sobre el pecho ya vaciado y ya elevado, de modo que decide dónde hace falta la grasa viendo la forma definitiva en lugar de calcularla sobre una mama que todavía lleva el implante dentro.
| Situación tras retirar la prótesis | Técnica que corresponde | Qué resuelve | Cicatriz |
|---|---|---|---|
| Tejido suficiente, piel bien situada | Explantación simple | Retira el implante sin más gestos | La del acceso, habitualmente en el surco |
| Tejido suficiente, piel sobrante | Explantación con mastopexia | Eleva la mama y retira el exceso de piel | Periareolar, más vertical si sobra mucha piel |
| Tejido escaso, piel razonable | Explantación con lipofilling | Rellena el polo superior con grasa propia | La del acceso, sin cicatriz de infiltración |
| ★ El caso más frecuente Tejido escaso y piel sobrante |
Explantación con mastopexia y lipofilling | Forma, posición y volumen en un solo acto | Periareolar, más vertical si sobra mucha piel |
| Deseo de conservar volumen mamario | Implante de menor tamaño | Reduce volumen manteniendo relleno del polo superior | La del acceso, más mastopexia si procede |
Cuándo esta combinación no es la indicada
Hay situaciones en las que proponer mastopexia y lipofilling a la vez es forzar la técnica. Estas son las que vemos con más frecuencia:
- Cuando no hay grasa donante suficiente. En pacientes muy delgadas puede no haber material con el que trabajar. El lipofilling depende de que exista una zona de la que extraer, y sin ella la conversación es otra.
- Cuando la expectativa de volumen es alta. La grasa devuelve naturalidad y rellena el polo superior, pero no reproduce el volumen de una prótesis. Una paciente que quiere conservar el tamaño que tenía obtendrá mejor resultado con un implante de menor tamaño.
- En fumadoras activas. El tabaco afecta a la circulación sanguínea, lo que compromete tanto la cicatrización de la mastopexia como la supervivencia del injerto graso. Recomendamos dejar de fumar quince días antes de la cirugía.
- Con el peso inestable. La grasa injertada se comporta como el resto de la grasa del cuerpo. Si hay un proceso de adelgazamiento en marcha, lo razonable es estabilizar primero el peso y operar después.
- Durante el embarazo o la lactancia. Las cirugías plásticas no son adecuadas en estas etapas, y además la mama va a cambiar de tamaño y de forma por sí sola.
- Cuando la prioridad es resolver una complicación. Si hay una contractura capsular dolorosa o una rotura del implante, el objetivo primero es la capsulectomía y la limpieza. La reconstrucción estética se planifica a partir de ahí, y a veces en un segundo tiempo.
Ninguno de estos puntos significa que la explantación esté descartada. Significa que el plan correcto para ese caso concreto es distinto del que da título a este artículo.
La alternativa que eligen la mayoría de pacientes
Merece la pena decirlo aunque contradiga la lógica del artículo. En nuestra experiencia, la mayoría de pacientes que llegan planteando una retirada definitiva terminan aceptando la sustitución por implantes de menor tamaño y de última generación, y ese procedimiento consigue los mejores resultados estéticos del conjunto.
El motivo es sencillo. Cuando se pregunta con calma qué molesta exactamente, la respuesta rara vez apunta al implante en sí. Apunta al volumen excesivo, al peso, a la forma antigua o a las molestias de una prótesis deteriorada. Un implante actual de menor tamaño resuelve esos cuatro puntos y mantiene lleno el polo superior, que es justamente lo que ninguna otra técnica sostiene con la misma fiabilidad a largo plazo.
Las prótesis ergonómicas que utilizamos se adaptan a los movimientos naturales del cuerpo y, por el tipo de envoltorio con el que están fabricadas, no presentan riesgo de encapsulamiento. Colocadas bajo el músculo pectoral, quedan protegidas y sostenidas.
Dicho esto, hay pacientes que tienen clarísimo que no quieren volver a llevar material no natural en el cuerpo, por convicción personal, por experiencias previas o por el cansancio acumulado de varias cirugías. Esa decisión se respeta sin discusión, y para ellas la combinación de mastopexia y lipofilling es la mejor herramienta de la que disponemos. Nuestro trabajo en consulta consiste en explicar las dos rutas con honestidad, no en empujar hacia una.
Cómo es la recuperación
El postoperatorio de esta cirugía es más llevadero de lo que la mayoría de pacientes anticipa, en parte porque se retira material en lugar de introducirlo. Estas son las referencias habituales:
- Vendaje compresivo durante una semana. Después se sustituye por un sujetador específico que se lleva durante un mes.
- Vida normal a la semana. Entendiendo por normal la actividad cotidiana sin esfuerzos ni levantar peso.
- Vuelta al trabajo entre una y dos semanas, dependiendo del esfuerzo físico que requiera y de la movilidad que exija de los brazos.
- Cuidado especial con la zona injertada. Durante las primeras semanas se evita la presión directa sobre la mama para no comprometer la integración de la grasa.
- Sin tabaco desde quince días antes y durante el postoperatorio, por su efecto sobre la circulación.
Si en la misma intervención se ha realizado la extracción de grasa, la zona donante lleva su propia prenda de compresión y sus propios plazos, que se explican en la consulta preoperatoria según las áreas tratadas.
Qué resultado se puede esperar
El objetivo de esta cirugía es un pecho proporcionado, de aspecto natural y acorde al estilo de vida actual de la paciente. No es un pecho más grande ni un pecho de veinte años atrás. Muchas pacientes describen el cambio más en términos de comodidad que de estética, y ese suele ser el mejor indicador de que la indicación fue correcta.
La forma definitiva no se ve el primer mes. La inflamación tarda en bajar, la piel necesita tiempo para adaptarse al contorno nuevo y el injerto graso necesita esos primeros meses para estabilizarse. Conviene entrar en la cirugía sabiendo que el resultado se juzga a partir del sexto mes.
Sobre la satisfacción con este tipo de cirugía tenemos un dato propio que compartimos con gusto: el 98% de las pacientes se ha mostrado satisfecha tras nuestra cirugía de segunda intervención mamaria. Son pacientes que llegan preocupadas, convencidas muchas veces de que su problema no tiene solución.
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Publicación del Instituto Pérez de la Romana sobre cirugía mamaria y retirada de prótesis. Si no se carga, puedes verla directamente en Instagram.
Sobre los casos que mostramos. Corresponden a pacientes concretas, con su anatomía de partida, su calidad de piel y su plan quirúrgico, y se publican con su consentimiento expreso.
Los resultados varían de una persona a otra en función de la anatomía, los años que ha llevado el implante, el tejido remanente, el estilo de vida y los cuidados postoperatorios, de modo que no representan un resultado típico ni garantizado. Toda intervención quirúrgica puede conllevar riesgos como hematomas, inflamación, alteraciones temporales de la sensibilidad o una reabsorción del injerto graso mayor de la prevista. Es necesaria una consulta presencial para determinar la idoneidad del procedimiento en tu caso.
Por qué elegir el Instituto Pérez de la Romana
La explantación con reconstrucción es una cirugía de segunda intervención, y esas son siempre más exigentes que una primera. Se trabaja sobre tejidos ya operados, con cicatrices internas que no siempre están documentadas y con una cápsula cuyo estado real se conoce al abrir. Esa es la razón por la que la experiencia pesa aquí más que en casi ningún otro procedimiento mamario.
- Una trayectoria larga en cirugía mamaria. El Dr. Pérez de la Romana ejerce desde 1975, completó su formación con un fellowship en California entre 1978 y 1980 y es miembro de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS) desde 1989.
- Pionero del lipofilling en España. El trasplante de grasa propia es una de las técnicas que el Instituto lleva más tiempo practicando, y es la pieza que hace viable la reconstrucción sin implantes.
- Cirugía plástica reglada. Esta intervención la realiza un especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Puedes verificar la titulación de cualquier profesional en el registro de su Colegio de Médicos, y en nuestra guía sobre las mejores clínicas de cirugía plástica en Alicante explicamos paso a paso cómo hacerlo.
- Evaluación personalizada y acompañamiento. Retirar unos implantes tiene una dimensión emocional que va más allá de lo quirúrgico. Acompañamos a cada paciente desde la primera consulta hasta la recuperación completa.
Preguntas frecuentes
¿Se puede retirar la prótesis, elevar el pecho y poner grasa en la misma cirugía?
Sí, y es lo habitual cuando la anatomía lo pide. Se realiza en un solo acto quirúrgico, con una anestesia y un postoperatorio. La condición es que haya grasa donante suficiente y que el estado de los tejidos permita hacerlo con seguridad. En casos con contractura capsular importante o con rotura del implante, a veces es preferible resolver primero esa parte y planificar la reconstrucción en un segundo tiempo.
¿Cuánto volumen se puede recuperar con grasa propia?
Menos del que aporta una prótesis, y conviene saberlo desde el principio. El lipofilling devuelve relleno al polo superior y corrige el aspecto vaciado, que es lo que más preocupa tras un explante, aunque no reproduce el tamaño de un implante. La cantidad que admite una sesión depende de la grasa donante disponible y de cuánto tejido receptor hay para alojarla, porque el injerto necesita contacto con tejido bien vascularizado para integrarse. Es uno de los puntos que se concreta en la exploración.
¿El lipofilling deja marcas en la mama o en la zona donante?
En la mama no deja cicatriz de infiltración, porque la grasa se introduce con cánulas finas a través de puntos de entrada mínimos. En la zona de la que se extrae, habitualmente abdomen, muslos o caderas, quedan las incisiones propias de una liposucción, igualmente pequeñas y situadas en pliegues naturales siempre que la anatomía lo permite. Las cicatrices de la elevación son otro asunto y las detallamos en el artículo sobre la mastopexia con explante.
¿Cuánta grasa sobrevive al injerto?
Una parte se reabsorbe durante los primeros meses y la proporción varía según la paciente, la zona donante y la técnica de infiltración. La planificación cuenta con esa reabsorción desde el principio. La grasa que se integra pasa a comportarse como tejido mamario propio y, con el peso estable, se mantiene durante muchos años. En pacientes que buscan más volumen del que admite una sesión, puede indicarse una segunda.
¿El lipofilling de mama interfiere en las revisiones ginecológicas?
El injerto graso puede dejar imágenes en las pruebas radiológicas que un radiólogo con experiencia distingue sin dificultad de otros hallazgos. Lo importante, y esto vale para cualquier cirugía mamaria previa, es informar siempre al especialista que realiza la prueba de qué intervenciones te has hecho. Las revisiones ginecológicas y mamarias periódicas se mantienen exactamente igual que antes de operarte.
¿Puedo volver a ponerme prótesis más adelante si me arrepiento?
En la mayoría de los casos sí, siempre que los tejidos lo permitan y haya pasado el tiempo suficiente desde la cirugía anterior. Aun así, la decisión merece tomarse con calma antes de la primera intervención y no después, porque cada cirugía mamaria adicional trabaja sobre un tejido que ya ha sido operado.
¿Cuál es el precio de la explantación con mastopexia y lipofilling en Alicante?
El precio es personal y depende del tratamiento que se realice en cada caso, porque no cuesta lo mismo una explantación simple que una que incluya capsulectomía, elevación y extracción e injerto de grasa. Lo que sí puedes pedir en cualquier consulta es un presupuesto por escrito que detalle qué técnica incluye, quién opera, en qué centro y qué seguimiento cubre.
Una decisión que merece tiempo
Las pacientes que llegan preguntando por una explantación suelen llevar meses dándole vueltas, y casi siempre con una mezcla de motivos que va más allá de lo estético. Cambios con la edad, ganas de un pecho más cómodo y proporcionado, molestias físicas, o sencillamente el deseo de no llevar un material que ya no encaja con el momento vital en el que están.
Todos esos motivos son válidos y ninguno necesita justificación. Lo que sí conviene es llegar a la consulta con la información correcta, porque la diferencia entre un resultado que satisface y uno que decepciona pasa casi siempre por haber entendido de antemano qué puede dar cada técnica y qué no.
En el Instituto Pérez de la Romana trabajamos con las técnicas más novedosas y con tecnología de última generación, aunque el orden de las cosas para nosotros es siempre el mismo: primero la anatomía y la indicación, después el procedimiento. Puedes consultar la información completa en nuestra página de explantación de prótesis mamarias en Alicante, ver testimonios de pacientes en vídeo o solicitar una valoración personalizada para que estudiemos tu caso sin compromiso. Ponte en las mejores manos.
